Si tuviéramos que elegir un solo hábito de seguridad para recomendar, sería este: antes de salir a cualquier trekking, dile a alguien que no va contigo exactamente a dónde vas y a qué hora esperas volver.
Es simple, no cuesta nada, y es probablemente el hábito que más vidas ha salvado en montaña. Si algo sale mal, la diferencia entre una búsqueda que parte con información precisa y una que parte de cero puede ser de horas — y en un rescate, las horas importan.
Un buen plan de ruta incluye: destino exacto, hora de salida y hora estimada de regreso, quiénes van en el grupo, y un margen de tiempo a partir del cual esa persona debería empezar a preocuparse y actuar.
En nuestras salidas guiadas, este plan ya queda registrado con nosotros — pero si sales por tu cuenta a cualquiera de estos senderos, adopta este hábito igual. Es gratis y es la red de seguridad más simple que existe.